Lámina antiscratching, un escudo para cristales

Esta es la sede de la Federació Catalana de Basquetbol, en Barcelona. Hace poco, sufrió el ataque del cada vez más habitual graffiti ácido.

El graffiti ácido corroe la capa superficial del cristal, dejándolo opaco y mucho más sensible a la rotura.

IPLAM ha pulido la zona afectada y ha aplicado lámina antivandálica, a fin de protegerlo de futuras incidencias.

La lámina antivandálica, de menos de un milímetro de espesor, confiere propiedades muy interesantes. Le da al cristal un plus en seguridad, pues ante la rotura, mantiene los fragmentos unidos, evitando que estos puedan herir a las personas. También se comporta como filtro solar, rechazando hasta el 90 % de los rayos UVA, nocivos para el ser humano. Además de cumplir su función de barrera invisible a los ataques vandálicos. Las rayadas, el graffiti ácido y las pintads, ya no suponen un verdadero problema.